
Arquitectura singular
Cubierta deportiva en Teulada
Una estructura definida por la ligereza.
La propuesta resuelve la protección del espacio deportivo mediante una geometría de líneas rectas y planos horizontales. La cubierta se eleva sobre cuatro pilares, manteniendo libre el área de juego y dando protagonismo a la relación entre estructura, luz y espacio.
Su diseño responde a unas condiciones precisas: no interferir con las actividades del centro, evitar apoyos sobre los muros existentes y permitir la incorporación de futuros cerramientos perimetrales. Estos requisitos dan forma a una solución en la que la claridad constructiva define también la expresión arquitectónica.
Ingeniería, diseño y arquitectura se plantean como un único proceso. La lógica estructural define las proporciones, el ritmo y la expresión de la cubierta: cada elemento cumple una función constructiva y, al mismo tiempo, contribuye a la composición del conjunto. La ligereza no se busca únicamente como una cualidad visual, sino como resultado de una disposición precisa de vigas, pilares y planos.

Cuatro apoyos. Un espacio libre.
Las vigas superiores concentran el trabajo estructural y permiten reducir los apoyos a cuatro pilares. Su disposición por encima del plano de cubierta despeja la percepción del espacio inferior, mientras el ritmo de los elementos metálicos aporta orden y continuidad al conjunto.

La luz prolonga el uso.
Al caer la noche, la iluminación permite mantener la actividad deportiva y hace visible la geometría de la cubierta. El contraste entre el plano inferior iluminado y el cielo oscuro acentúa la lectura de una estructura ligera sobre el espacio de juego.